El Sevilla, con savia nueva en su estreno liguero ante el Rayo, visitará San Mamés con unas limitaciones convertidas en acicate para competir mejor
El Athletic hincará el diente a la liga el sábado en San Mamés contra un Sevilla que, a pesar de la delicada situación que atraviesa en el plano institucional, afrontará el encuentro con un extra de confianza tras derrotar con una agónica y merecida remontada al Rayo Vallecano (2-1) en la jornada inaugural del campeonato. Sufrió para terminar abrazándose al éxtasis la afición hispalense, que vio cómo un error garrafal en el minuto 3 del senegalés Arouna Sangante, central incorporado este verano procedente del Le Havre como agente libre, permitía al conjunto vallecano adelantarse en el marcador devolviendo así los fantasmas más recientes al Ramón Sánchez Pizjuán.
Esta vez, sin embargo, no hubo reacción adversa por parte de la grada, que brindó su apoyo a los hombres dirigidos por Luis García Plaza hasta que estos consiguieron dar la vuelta al marcador gracias a dos penaltis, el segundo en el minuto 97 tras quedarse en inferioridad numérica en el 88 por expulsión de Kike Salas. Fue una especie de reconciliación entre equipo y afición con savia nueva en el campo, motivada esta por la profunda crisis que padece el club a todos los niveles y la necesidad por ende de ceñirse a un plan estratégico marcado por la austeridad en todas sus vertientes.
Con una plantilla ampliamente renovada respecto a la pasada temporada en medio de una inversión en fichajes muy inferior a los ingresos recibidos por ventas, pues el gasto del Sevilla en incorporaciones asciende en lo que va de verano a 8,5 millones de euros por los 31 millones recolectados en salidas, la entidad andaluza trata de recomponerse y dar pasos al frente desde una palpable escasez de recursos que intenta convertir en acicate para competir mejor que en las últimas campañas. Cuenta para ello con futbolistas jóvenes, ciertamente descarados y con hambre en los que ha confiado el entrenador desde el inicio de un curso que no ha podido dejar un mejor sabor de boca al Sevilla.
Después de la fallida compra del club por parte de Sergio Ramos con la consiguiente merma económica a la hora de acudir al mercado un año más y en medio de la pugna constante por el control del club entre las familias del clan Del Nido, padre e hijo, el cuadro hispalense busca en el terreno de juego una estabilidad que le ha dado la espalda en los últimos tiempos. Despojados de las principales fichas del primer equipo, casos como los de Joan Jordán, Tanguy Nianzou o Akor Adams, convertido este en la gran venta sevillista del verano al ser traspasado por 16 millones de euros al Venezia de la Serie A, los hispalenses ofrecieron una versión renovada, más enérgica y decidida, frente a un Rayo que acabó mordiendo el polvo en superioridad numérica.
JÓVENES TALENTOS
Transmite aires nuevos el Sevilla de Luis García Plaza, un técnico pragmático que pretende dotar de carácter y competitividad a un equipo necesitado de buenos resultados para coger vuelo. El triunfo cosechado frente al Rayo significó por ello más que tres simples puntos para un grupo de jugadores que, apoyados de entrada por una afición expectante por ver en acción a jóvenes talentos forjados en la cantera como los centrocampistas Nico Guillén y Manu Bueno, así como los extremos Miguel Sierra y Oso, intentará competir de tú a tú contra el Athletic en San Mamés.
Se espera un Sevilla sin miedo al vértigo en ‘La Catedral’. Con las líneas juntas, con problemas en la salida del balón, pero con un punto de confianza que deberán contrarrestar y aplacar los de Edin Terzic, quien debutará al frente del conjunto rojiblanco en partido oficial ante un rival que busca convertir la austeridad en estímulo competitivo.




