María Teresa, turista italiana recién llegada a Bilbao: «No es justo. Tenemos derecho a viajar libremente»

Desde este sábado la Policía Nacional somete a controles aleatorios a los viajeros que llegan a la capital vizcaina desde el país transalpino

Este domingo ha aterrizado en el Aeropuerto de Bilbao el segundo vuelo procedente de Italia desde el comienzo de los controles a los viajeros de este país. Poco después de las 12.20 horas, los pasajeros del vuelo procedente de Roma han aterrizado en el aeródromo con relativa normalidad. «No he visto que hayan pedido el pasaporte a nadie en esta ocasión, pero la medida me parece mal. No es justo. Tenemos derecho a viajar libremente», ha reclamado María Teresa Barone.

El choque diplomático entre Italia y el Estado español, surgido tras la llegada de miles de personas migrantes a Ceuta el pasado 30 de julio, ya está dejándose notar en Bizkaia. Desde este sábado, la Policía Nacional somete a controles aleatorios a los viajeros que llegan a la terminal de La Paloma desde el país transalpino, en aplicación del principio de reciprocidad al que se ha acogido el Gobierno español tras el anuncio del Ejecutivo italiano de establecer controles migratorios a los ciudadanos españoles e incluso plantear la salida de España del espacio Schengen.

Sin embargo, la escalda de tensión entre ambos países no parecía haber incidido de manera significativa en el normal funcionamiento del aeropuerto bilbaino: ni colas ni controles exhaustivos, ni retrasos a cuenta de los mismos. «Tampoco tuvimos ningún problema al llegar a Roma. La situación ha sido de normalidad absoluta, e incluso diría que nos han tratado con amabilidad», ha corroborado Igone Retana tras disfrutar de unos días de asueto en Italia.

«Tenía algo de miedo porque no sabía qué iba a encontrarme al aterrizar»

María Teresa Barone – Turista de nacionalidad italiana

María Teresa Barone ha llegado a Bilbao desde Italia sin problemas Markel Fernández

María Teresa Barone tampoco se ha encontrado con ningún obstáculo para abandonar la terminal bilbaina, aunque ha confesado que estaba expectante ante lo que podría ocurrir: «Tenía algo de miedo porque no sabía qué iba a encontrarme al aterrizar». Las incógnitas se han despejado cuando los agentes le han solicitado su documento de identidad. Y nada más.

La viajera italiana ha destacado que esta no es su primera visita al Estado —»vengo siempre que puedo, me gusta mucho», ha dicho con entusiasmo— y ha lamentado el enfrentamiento entre los ejecutivos de ambos países. Ha señalado a Meloni como responsable del choque y ha expresado su temor a que, si la situación no se reconduce, la escalada de tensión pueda derivar en una ruptura definitiva del espacio Schengen. «No estoy de acuerdo con la actitud que ha adoptado el Gobierno italiano. Creo que el español ha respondido a un ataque», ha censurado.

Andrea Rossi, quien llegó este sábado en el primer vuelo tras la entrada en vigor de las nuevas restricciones, va incluso más allá y acusa a Meloni de «romper el consenso europeo». «¿Os acordáis de Lampedusa? Entonces reclamó ayuda europea; ahora, cuando el país afectado es otro, toma decisiones lapidarias que nos afectan a todos», ha denunciado Rossi, en referencia a la crisis migratoria que afectó al país transalpino en 2023, cuando cientos de miles de personas procedentes del norte de África desembarcaron en la isla.

Los vizcainos: sin incidencias reseñables en Italia

Los vizcainos que han viajado a Italia han declarado a DEIA que no han sufrido incidencias reseñables durante su estancia en el país transalpino. «Nos ha sorprendido, eso sí, ver a tanta Policía y militares patrullando por Roma, pero no sabemos si se debe a la llegada de migrantes», ha señalado Rosana Ancía, quien ha elegido la Ciudad Eterna para disfrutar de las vacaciones junto a su familia.

A ella tampoco le solicitaron el pasaporte a su llegada al aeropuerto de Fiumicino, al igual que a Aritz Gómez: «Hemos viajado como si no estuviera pasando nada», ha asegurado. Sandra Palacios sí fue testigo de algún control aleatorio a su llegada a la capital italiana, pero ha afirmado que «la cola era normal, sin retrasos».