Durangaldea, refugio de verano para saharauis
En el verano de 2026, Durangaldea abrirá sus puertas a los niños saharauis. El 1 de julio, 19 niños que han vivido en los campamentos de refugiados de Tinduf llegarán a la región gracias al trabajo de la ONG Río de Oro, para dar a conocer un programa de hospitalización, asistencia sanitaria, ocio y convivencia.
Entre los niños, nueve estarán en el refugio de Izurtza, que es el centro del proyecto, y diez pasarán su estancia con familias de Durangaldea dentro del programa Oporrak Bakean. Algunos de los niños repetirán la experiencia, mientras que otros vivirán por primera vez un verano lejos del desierto. Este año, dos niños tendrán un nuevo estatus.
La llegada de los niños será una oportunidad única para alejarse de las duras condiciones de vida que han soportado durante cincuenta años. En los campamentos saharauis del sur de Argelia, donde viven miles de refugiados, las temperaturas en verano alcanzan entre 45 y 55 grados, con recursos limitados y acceso restringido a servicios básicos.
Con ello, Durangaldea se convierte en un espacio de respiro durante dos meses, donde los niños podrán mejorar su salud, tendrán la oportunidad de realizar chequeos médicos, seguir tratamientos de curación, recibir una alimentación adecuada y vivir diversas experiencias.
Junto con la llegada de los niños, vendrán tres monitores saharauis para realizar el seguimiento diario del programa. Según Mikel del Arco, responsable de Río de Oro, los procesos administrativos avanzan con normalidad. “La burocracia y los visados van bien. Esperamos que lleguen en los plazos establecidos y que puedan disfrutar de estos dos meses”, ha declarado.
Río de Oro lleva más de una década trabajando, y Mikel del Arco, Claudia Odriozola y Maider Caballero se inspiraron en una experiencia en Italia para organizar estancias de verano para niños saharauis. Los momentos iniciales no fueron fáciles, ya que no contaban con infraestructura, financiación sostenible ni una red de apoyo sólida. Sin embargo, la ayuda de la comunidad y la implicación de las instituciones locales fueron fundamentales.
Hoy en día, Río de Oro está llevando a cabo varios proyectos, como Caravana Solidaria, Oporrak Bakean, alojamiento para tratamientos médicos en Ermua, el proyecto Fokuan, y Nasma, ofreciendo asistencia en los campamentos saharauis.
El refugio de Izurtza seguirá siendo el centro de las vacaciones, donde estarán los nueve niños que necesitarán apoyo continuo y seguimiento. Actualmente, han conseguido un 90% de voluntariado, lo que refleja una imagen impresionante de los proyectos sociales. “En general, el voluntariado está respondiendo bien, en verano participan alrededor de 100 personas”, ha señalado del Arco.
El programa de voluntariado integra cada año decenas de perspectivas, incluyendo docentes, profesionales de la salud y colaboradores, creando una red cada año. En las últimas semanas, se ha preparado una serie de actividades para los niños que deben alojarse y que pueden leer muchos cambios: salidas a la playa y a la piscina, paseos a caballo, talleres, excursiones por la montaña y visitas a la granja Alluitz Natura, al museo de ciencias San Sebastián o a entornos naturales. Este año, además, se ha presentado la oportunidad de realizar una salida especial a cuevas, ampliando las experiencias saharauis.
Junto a este proyecto, la ONG está trabajando en la preparación de exámenes médicos y en actividades de terapia que se han llevado a cabo durante varios años, ya que este programa es importante.
Política y humanitarismo unidos La ONG Río de Oro, aunque ha moldeado un tema de alta relevancia, ha advertido que su trabajo no se aleja de las intervenciones provocadas por la política y los conflictos del pasado. Desde hace cuatro décadas, desde que comenzó el exilio saharaui, mil familias viven en Tinduf, con la esperanza de una solución definitiva en el Sahara Occidental. Así, del Arco ha denunciado la parálisis de la situación internacional: “En cuanto a la implicación de la sociedad, es cierto que el conflicto político no se ha resuelto y se ha retirado, ya que España, Estados Unidos y Francia están generando fuerza hacia Marruecos, dejando de lado la solidaridad con los saharauis”, ha señalado.
No obstante, Río de Oro mantiene su compromiso de seguir apoyando a los niños, ya que el verano concluye con diferentes cursos, pero durante varios años, Durangaldea se convierte en un espacio de rescate. Las vacaciones les permitirán superar estancias del 100% en condiciones de salud, atención y alojamiento con escasas posibilidades.




