Para Amaia, Ester y Seli, el día de la Amatxu no es una celebración cualquiera. Es una tradición que llevan dos décadas construyendo paso a paso
Para Amaia, Esther y Seli, el día de la Amatxu no es una celebración cualquiera. Es una tradición que llevan dos décadas construyendo paso a paso, porque durante nueve días han recorrido andando el camino desde Zamudio hasta Begoña.
Este sábado, día de la Asunción han puesto el broche final a esa particular peregrinación con su décima jornada, una cita que viven con emoción y que, año tras año, siguen compartiendo con más personas de su entorno. “Nosotras llevamos 20 años viniendo aquí y los nueve días venimos andando desde Zamudio. Este es nuestro día número diez viniendo”, explican. Una costumbre que comenzó hace dos décadas y que se ha convertido en una de las citas imprescindibles de su calendario. “La Amatxu es algo muy especial para nosotras”, cuentan.
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Este año son tres las que han llegado juntas. Habitualmente son cuatro las amigas que realizan el recorrido a pie desde Zamudio, aunque en esta ocasión una de ellas no ha podido acompañarlas. No es la primera vez que el grupo cambia de tamaño: “Alguna vez sí que hemos venido en grupos de cinco o más”, recuerdan.
Veinte años haciendo camino
Más allá de los kilómetros, para ellas el verdadero valor está en todo lo que representa la llegada a Begoña. Amaia lo explica con una emoción que resume su relación con esta jornada: “Cada vez que hablamos de ello se nos ponen los pelos de punta”. Una frase que vuelve a repetir cuando intenta explicar lo que significa para las tres: “Para nosotras este día es lo más”.
Su entusiasmo también se ha convertido en una forma de contagiar la tradición a otras personas de Zamudio. Son ellas mismas quienes animan a sus vecinos a acercarse a Bilbao para vivir la celebración. “Recomendamos mucho a la gente que venga a verlo. Es más, la gente de Zamudio viene por nosotras, somos las que les decimos que vengan”, cuentan.
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Gaizka Portillo
Para las tres, la peregrinación guarda además un significado que trasciende las fronteras de Euskadi. Comparan la devoción que sienten con otras grandes tradiciones religiosas que se viven en otros lugares: “Es especial, al igual que en Andalucía lo hacen, aquí es lo mismo”. Una manera de explicar que, aunque cambien los lugares y las formas, la emoción de una tradición compartida permanece.
Después de nueve días caminando, este sábado toca disfrutar de la recompensa. Las tres amigas quieren vivir la jornada sin prisas, entre el ambiente de Bilbao, los puestos y la gastronomía típica. “Esperamos pasarlo bien, comer talos y pasar el día y disfrutar en Bilbao”, aseguran.
Veinte años después de comenzar a caminar desde Zamudio, Amaia, Ester y Seli siguen llegando a Begoña con la misma ilusión. Cambian las compañeras, los grupos pueden ser más grandes o más pequeños y los años pasan, pero hay algo que permanece intacto: esa emoción que, todavía hoy, hace que se les pongan “los pelos de punta” cuando hablan de la Amatxu.




