El exbaskonista, campeón de la ACB en 2008, sigue compitiendo en el Capo D’Orlando, un modesto club de la Tercera División italiana
A los 44 años, Simas Jasaitis sigue poniéndose las zapatillas y saltando a una pista de baloncesto. El exbaskonista continuará una temporada más en las filas del Infodrive Capo d’Orlando, en Sicilia, donde se ha convertido en una de las figuras del modesto club de la Serie B italiana.
Mientras muchos de los jugadores de su generación hace tiempo que dejaron las canchas, el alero lituano se resiste a bajar del escenario. Todavía tiene ganas de jugar y, sobre todo, siente que puede hacerlo.
Cuando llegó a Vitoria en 2007 tenía 25 años, procedía del Maccabi Tel Aviv y aterrizaba con un buen cartel europeo. Era alto, rubio, atlético y tenía ese aire de joven deportista del norte de Europa que despertaba miradas.
Su físico alimentó incluso cierta curiosidad entre las aficionadas baskonistas, un atractivo añadido alrededor de aquel fichaje. Pero el Baskonia lo había contratado, lógicamente, para mucho más que para lucir palmito.
Perfil secundario
Sobre la pista, Jasaitis era un jugador muy reconocible: un alero alto, versátil y con una especialidad muy concreta, el lanzamiento de tres puntos. Se sentía cómodo recibiendo tras un bloqueo del pívot y abierto en una esquina para destapar su vena de francotirador.
Lo cierto es que no necesitaba demasiado el balón, pero tampoco acostumbraba a fabricarse sus propios tiros. Esa delimitación terminó siendo también su tumba deportiva en un Baskonia que reclamaba carácter y personalidad a sus jugadores.
Y, sin embargo, aquella temporada terminó con una Liga ACB en las vitrinas del Buesa y con el Baskonia compitiendo hasta el final por los grandes títulos. Jasaitis disputó también la Copa del Rey de Vitoria, donde el conjunto de Neven Spahija alcanzó la final ante el Joventut y cayó por un ajustado 80-82.
Meses después llegó la Liga ACB, conquistada ante el Barcelona por 3-0 en la final. En Europa, el Baskonia alcanzó la Final Four de Madrid, donde cayó ante el CSKA de Moscú por 79-83 en semifinales. Jasaitis estuvo presente en todos esos escenarios, aunque siempre desde un papel secundario en la rotación.
Una madrugada difícil de olvidar
Pero aquella temporada también tuvo otra cara, mucho más incómoda. En la madrugada del 28 de enero de 2008, después de un partido del Baskonia, el coche en el que viajaba junto a Pete Mickeal, Will McDonald y Lucho Fernández sufrió un accidente en las inmediaciones de Bilbao. No hubo heridos, pero el suceso acabó en los periódicos porque Jasaitis, que iba al volante, dio positivo en el control de alcoholemia de la Ertzaintza.
Aquella madrugada fue uno de los muchos problemas que hicieron de aquella campaña un curso especialmente turbulento. Josean Querejeta llegó a reconocer el enorme desgaste que estaba suponiendo aquella temporada y por ello su decisión en el verano sobre el banquillo fue fulminante: Ivanovic en lugar de Spahija para tener el vestuario bajo control.
Simas Jasaitis, luciendo la camiseta del conjunto siciliano Orlandina basket. Orlandina basket
Un año después de su llegada, Jasaitis abandonó el Baskonia con una sensación difícil de definir: campeón, sí, pero sin haber cumplido del todo las expectativas.
Después comenzó una carrera de auténtico trotamundos del baloncesto europeo. Joventut, Galatasaray, Lietuvos Rytas, Türk Telekom y Lokomotiv Kuban, además de varios destinos en Italia, Lituania y hasta Palencia, fueron formando el recorrido de un jugador que nunca pareció encontrar una última estación.
Sicilia como segunda casa
El Capo d’Orlando apareció por primera vez en su camino en 2015, cuando defendió la camiseta del conjunto siciliano en la máxima categoría italiana.
“La edad es solo un número cuando la pasión y el amor por este club y esta afición son tan fuertes”
Simas Jasaitis – Jugador del Orlandina basket
Ocho años después regresó y, desde 2023, se ha convertido en uno de los referentes del proyecto. El director deportivo Antonio Sapone lo resume así: “Su presencia vale mucho más que cualquier consideración técnica”, aunque añade que sigue siendo capaz de “marcar la diferencia en el campo”.
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La relación también tiene un componente sentimental. “Hay lugares donde uno se siente como en casa, y Capo d’Orlando es sin duda uno de ellos”, reconoce Jasaitis, que ha encontrado en Sicilia ese lugar al que regresar. “Estoy muy feliz de jugar otra temporada con el Orlandina”, añade.
Quizá ahí esté parte del secreto de su longevidad. Su juego siempre se apoyó en una virtud que envejece bien, el tiro, y con los años ha aprendido a compensar el desgaste físico con experiencia y conocimiento del juego.
“La edad es solo un número cuando la pasión y el amor por este club y esta afición son tan fuertes”, sostiene. En Vitoria dejó una Liga, una Final Four y también una madrugada difícil de olvidar. Casi dos décadas después, cumplirá 45 años en marzo y seguirá jugando en Sicilia. La gasolina todavía no se ha acabado.
