El mar ofrecerá un horizonte abierto para contemplar el eclipse, una perspectiva diferente y sin edificios ni montañas que puedan ocultar el fenómeno
Hay eclipses que se miran desde una plaza, desde una terraza o buscando un hueco entre los edificios. Y hay quien ha decidido quitarse de en medio todo lo que pueda estorbar entre sus ojos y el cielo. El próximo 12 de agosto, el mar se convertirá también en un particular mirador para contemplar el eclipse, con el horizonte abierto y sin edificios, árboles o montañas que puedan cortar la visión del fenómeno. En Bizkaia, una de las opciones para vivirlo será hacerlo desde una embarcación que partirá de Mundaka y se adentrará en el Cantábrico.
Es precisamente esa búsqueda de un lugar desde el que contemplar el eclipse sin obstáculos la que lleva la mirada hasta el mar. Ver el fenómeno desde una embarcación permite alejarse de lo urbano y ganar un horizonte abierto, con el cielo ocupando todo el campo de visión. Una forma distinta de vivir un eclipse que, además de ofrecer una perspectiva poco habitual, convierte el propio desplazamiento por la mar en parte de la experiencia.
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Esta misma idea, surgió casi de forma natural para Kepa Aramburu Campos, patrón del braco Kantarrabi, de Traola Itsas Bidaiak, que llevaba tiempo con el eclipse en el radar. «Hace tiempo ya escuchamos que el día 12 de agosto iba a haber un eclipse», explica. A ello se suma una fecha que para él tiene un significado especial por otro motivo: el 12 de agosto es también una jornada tradicionalmente asociada a la galerna en la costa vasca. «Es un día peculiar para nosotros por el tema de la galerna y, ya que se juntó con el eclipse, vamos a hacer algo a ver si podemos verlo desde el barco», cuenta.
Kepa Aramburu Campos, patrón del braco Kantarrabi, de Traola Itsas Bidaiak Markel Fernández
El mar presenta, además, una característica que puede jugar a favor de quienes quieran seguir el fenómeno: la amplitud del horizonte. En tierra, la ubicación desde la que se observe puede condicionar la visión, mientras que en aguas abiertas la ausencia de obstáculos permite mantener la mirada dirigida hacia el cielo. «Lo bueno de verlo desde el barco es que no tienes tanta luminosidad como en un pueblo», señala Aramburu. «En principio estás al aire libre y no tienes nada que te quite la visión».
Con esa premisa, el Traola partirá el miércoles a las 19.00 horas desde Mundaka para realizar un recorrido de unas dos horas. La embarcación navegará hacia el norte, en dirección al cabo de Ogoño, y, dependiendo de las condiciones, podrá continuar mar adentro. La salida contará también con la presencia de Imanol López Díaz, geólogo de Ekobideak, que será el encargado de ofrecer explicaciones sobre el fenómeno y el entorno durante la navegación. La capacidad de la embarcación, de 64 personas, ya está completa.
Un mirador diferente para mirar al cielo
La costa vasca ofrece numerosos puntos desde los que seguir un eclipse, pero hacerlo desde el mar añade una variable difícil de encontrar en tierra: la posibilidad de desplazarse y buscar un horizonte despejado. En lugar de adaptar la mirada al espacio disponible entre edificios o accidentes geográficos, el mar permite disponer de una panorámica mucho más amplia.
Eso sí, observar un eclipse solar exige extremar las precauciones independientemente de dónde se contemple, ya que ni el hecho de estar en el mar ni la menor sensación de luminosidad hacen seguro mirar directamente al Sol. La observación debe realizarse con protección específicamente homologada para eclipses y siguiendo las recomendaciones de los especialistas.
En el caso del Traola, las 64 plazas disponibles ya están ocupadas, pero la salida de Mundaka sirve para poner el foco en una posibilidad que a menudo queda en segundo plano: el eclipse también puede contemplarse desde el Cantábrico. Un escenario abierto, sin edificios alrededor y con el cielo como techo, que permitirá vivir el fenómeno astronómico desde una perspectiva diferente.
