El trapagarandarra Ángel Yustos, en silla de ruedas, no puede salir de casa al no contar con un elevador el edificio en el que vive
Ángel Yustos es un trapagarandarra de 67 años y hace cuatro un accidente cambió su vida por completo. Un resbalón desembocó en una desafortunada caída que le dañó la médula postrándole en una silla de ruedas. Si no fuese suficiente mal, el edificio en el que vive en el número 3 de la plaza Orconera de Trapagaran, carece de ascensor y eso, viviendo en un segundo piso, le complica sobremanera el poder salir de casa, más si cabe cuando el portal cuenta con dos escalones a la entrada y otros tres entre el rellano y el inicio de la hilera de escaleras que va llevando a cada planta. De hecho, cada intento por salir de casa es toda una aventura.
“Intento salir de casa bajando las escaleras sentado en la silla, pero es un riesgo y me fatigo mucho porque, además, sufro del corazón. No tengo a nadie que me baje. Necesito un ascensor porque así estoy muerto en vida”, describe Ángel, un hincha acérrimo del Athletic, socio, que ve cómo su situación actual le impide, entre otras cosas, ir a la mayoría de los partidos del equipo de sus amores. “El último partido al que fui en San Mamés fue en abril. Voy cuando un amigo me ayuda para salir de casa e ir hasta Bilbao. Pero los amigos también me dicen que es muy peligroso bajarme, que cualquier día puede pasar algo y ya se niegan a bajarme. Lo veo lógico”, añade Ángel.
Apoyo vecinal
Ante esta situación que vive Ángel –aunque también hay algún otro vecino con problemas de movilidad– desde la comunidad de vecinos han impulsado el proyecto de instalación de un ascensor. Debido a que es una zona muy característica de Trapagaran, ese proyecto precisa de un estudio de detalle y, de momento, por falta de documentos a aportar, el proyecto está parado en ese punto. “La administración de fincas no me hace caso, cuando no, me dan malas contestaciones. Saben de mi situación, pero no me hacen ni caso”, apunta Ángel.
Por su parte, desde el Consistorio trapagarandarra se insiste en que es necesario “completar el estudio de detalle. Hasta que no se entregue esa documentación no se puede avanzar hacia los siguientes trámites. Es algo que he hablado en varias ocasiones con Ángel, que se precisa ampliar la documentación de ese estudio de detalle”, explica Miguel Ángel Gómez Viar, alcalde de Trapagaran. El motivo por el que es necesario entregar un estudio de detalle para este proyecto es que en la zona de la plaza Orconera, por sus características, los ascensores que se instalen en los edificios deben de ser “homogéneos”. Tal y como apunta Ángel “desde que se nos pidió más documentación para completar el estudio de detalle han pasado varios meses. Yo diría que fue a principios de este año y en este tiempo no se ha avanzado nada. Desde la administración de fincas me dicen que esté tranquilo, pero si ellos estuviesen en mi situación, seguro que intentarían agilizar los trámites”, denuncia Ángel, quien se pasa las horas en casa y cuenta con el apoyo de una asistente social del Ayuntamiento y ha contratado a una persona que le ayuda en las tareas del hogar.
Museo rojiblanco
Hasta que llegue el momento en el que su edificio cuente con ascensor puede pasar un tiempo y su situación parece insostenible. “Me paso las horas muertas en casa. Mirando por la ventana, hablando con quienes vienen con furgonetas… Cada día me aburro más y no quiero morirme en vida aquí. Me ayuda mucho el que vengan la chica del Ayuntamiento y la chica que he contratado. Son momentos en los que, al menos, hablo con alguien”, reconoce este fanático del Athletic que ha convertido su casa en un auténtico museo rojiblanco en el que hay fotos suyas con Julen Guerrero, Iribar y otros mitos zurigorris además de una colección de botellas de vino de varias peñas del Athletic. Ante esta situación tan delicada que puede dilatarse muchísimo en el tiempo, Ángel pide, como último recurso a “algún alma caritativa que, mientras esté en esta situación, alguien me pueda ceder una plataforma para poder salir de casa”. Todo ello, porque los trámites para la instalación de un ascensor en su edificio parecen estancados.
