El exbaskonista Carlos Martínez se doctora en los negocios

El jugador gallego, en el club vitoriano entre 2010 y 2015 y campeón mundial de 3×3, ha sido reconocido por ‘Forbes’ por su trabajo liderando la empresa Wellbeinn

Antes de ser reconocido por la prestigiosa revista Forbes como uno de los jóvenes emprendedores con mayor proyección del país, Carlos Martínez Pardo aprendió a competir sobre una cancha de baloncesto. El coruñés, que pasó por Baskonia y fue campeón del mundo de baloncesto 3×3 con la selección española, compagina todavía su carrera deportiva con el liderazgo de Wellbeinn, una empresa especializada en bienestar, recuperación y longevidad que, en apenas dos años, cuenta con cerca de 70 empleados y prevé alcanzar una facturación próxima a los siete millones de euros en 2026.

Su reciente anuncio de dejar la selección española simboliza el cierre de una etapa, aunque no supone todavía el adiós definitivo al baloncesto. “He anunciado que me retiro de la selección, de momento voy a jugar este año y veré qué hago. He seguido mi instinto y mi energía”, explica Martínez Pardo.

Lejos de entender el deporte y los negocios como dos caminos separados, el coruñés asegura que ambas facetas forman parte de una misma identidad. “Yo no soy dos personas. No soy por un lado emprendedor y por otro deportista; soy la misma persona”, afirma. Esa mentalidad le ha permitido trasladar al mundo empresarial valores adquiridos durante años de competición, como “la resiliencia y el aceptar que los resultados no vienen a corto plazo”.

El cambio interior

El origen de esa faceta empresarial se encuentra en uno de los momentos más complicados de su carrera. Con 23 años, después de haber pasado seis temporadas y media en el Baskonia y cuatro campañas en LEB Oro, el conjunto vitoriano lo apartó del proyecto. Poco después llegó la pandemia y, con ella, una profunda reflexión sobre su futuro. “Estaba en un momento en el que no estaba cumpliendo las expectativas, probablemente mal calculadas, que tenía sobre mí”, recuerda.

Aquella situación también cambió su forma de entender la estabilidad económica. “Pensaba que la vida que me había creado mentalmente a nivel financiero no se iba a cumplir”. Fue entonces cuando decidió apostar definitivamente por el emprendimiento. “Me pregunté quién gana dinero independientemente de jugar. Los emprendedores o los inversores. Como no tenía dinero para invertir, decidí emprender seriamente”.

Wellbeinn nació junto a Miguel Ortín, quien había sido su fisioterapeuta durante su etapa en el baloncesto 3×3. La relación profesional acabó convirtiéndose primero en amistad y después en una sociedad empresarial. “Pasamos de ser fisio y jugador a ser amigos y ahora socios y amigos” resume con tono alegre Martínez Pardo.

La idea empezó a tomar forma tras varios viajes a China, donde ambos conocieron tecnologías aplicadas a la recuperación física y al bienestar que apenas habían llegado a Europa. A partir de una rodillera inteligente comenzaron a construir un proyecto mucho más ambicioso.

Bienestar a medida

La compañía ha evolucionado desde los productos vinculados a la recuperación deportiva hasta un ecosistema de soluciones orientado al bienestar, la longevidad y la salud preventiva. El objetivo, explica Martínez Pardo, es abandonar las recomendaciones genéricas para ofrecer respuestas adaptadas a las necesidades concretas de cada usuario.

“No es lo mismo alguien que está ocho horas sentado que alguien que entrena todos los días. Los consejos generales están bien, pero no sirven para todo el mundo”, señala. Su intención es que la tecnología permita analizar diferentes variables para poder aconsejar mejor a cada persona: “Todo tiene que estar conectado para aconsejar mejor”.

Ese planteamiento ha impulsado un crecimiento rápido. La empresa ya comercializa sus productos en Francia, Italia y Portugal y trabaja en su expansión hacia nuevos mercados internacionales. Martínez Pardo considera que una de las claves del crecimiento ha sido la confianza generada entre los usuarios: “Nuestros productos funcionan porque tienen un boca a boca extraordinario. La gente los recomienda y eso nos hace crecer”.

El siguiente paso pasa por consolidar Wellbeinn como una compañía global y desarrollar un ecosistema donde los productos físicos y las soluciones digitales trabajen de manera conjunta. Una visión empresarial que Martínez Pardo combina, además, con otros proyectos relacionados con el bienestar y el entrenamiento, entre ellos una red de gimnasios en Alicante que prevé seguir ampliando.

Carlos Martínez, durante el festival dedicado por Forbes a los empresarios más prometedores. Redacción DNA

Mirada internacional

El crecimiento, sin embargo, también ha traído momentos de incertidumbre. Martínez Pardo reconoce que emprender significa aprender constantemente sobre aspectos que nadie enseña. “En el mundo de los negocios, lo más difícil es gestionar lo que ni siquiera sabes que no sabes. Sin experiencia previa, es complejo evaluar si estás tomando el rumbo correcto”, afirma.

La logística, la regulación, la gestión de equipos, la inversión o la expansión internacional son algunos de los retos que obligan a tomar decisiones cada día. “Hay muchas variables que controlar y muchas cosas que tienes que ir aprendiendo mientras avanzas”, explica.

Su inclusión en la lista Forbes 30 Under 30 ha supuesto uno de los reconocimientos más destacados de esta etapa. Más que un premio, lo interpreta como una confirmación del camino recorrido. “Es como una luz en el camino que te dice que es por ahí”. Además, le ha permitido rodearse de otros emprendedores que ya han pasado por procesos similares y seguir aprendiendo de ellos.

Cuando mira hacia el futuro, Carlos Martínez Pardo no habla de medallas ni de títulos deportivos, sino de crecimiento empresarial. Su ambición es convertir Wellbeinn en una referencia internacional sin perder la filosofía con la que comenzó el proyecto.

Aun así, reconoce que su yo de 20 años probablemente seguiría sorprendiéndose más por haber llegado a ser campeón del mundo que por dirigir una empresa. “Puedes emprender con 40 años y hacerlo muy bien porque tienes toda la vida para aprender. Ganar un campeonato del mundo tiene una ventana muy pequeña”.

Una reflexión que resume su manera de entender el éxito: competir ya no consiste únicamente en ganar partidos, sino en construir proyectos capaces de perdurar más allá del deporte.