Alberto de Palacio y Santos López de Letona: artífices de un icono universal

Una biografía, que verá la luz en octubre, recogerá la trayectoria vital y el papel del vizcaino Alberto de Palacio en la construcción del Puente Bizkaia con nuevos detalles y documentos inéditos

El Puente Bizkaia nació con el objetivo de unir las dos orillas de la ría y acabó convirtiéndose en un símbolo que une dos siglos, una de las grandes obras de la ingeniería mundial. La historia de su construcción y de su principal artífice, Alberto de Palacio Elissague, podrá conocerse con nuevos documentos y detalles inéditos en una biografía que verá la luz en octubre de la mano de la empresa gestora del mismo. La obra profundizará en la vida de este gran protagonista y en el complejo proceso que permitió levantar una estructura pionera para su tiempo.

De Palacio, arquitecto de formación e ingeniero de vocación, revolucionó la construcción al combinar el hierro con los nuevos cables de acero, creando una técnica que anticipó la arquitectura contemporánea.

La Unesco reconoció el extraordinario valor del Puente Bizkaia y el talento de su creador, que logró resolver el reto de conectar ambas márgenes de la ría sin interferir en el intenso tráfico marítimo que impulsaba el desarrollo industrial de Bizkaia. Además, concibe el puente como máximo exponente de la tradición del hierro vizcaino.

Puente y barquilla antiguos. El Transbordador de Vizcaya.

Más de 130 años después de su inauguración, la estructura mantiene intacta su funcionalidad y la barquilla sigue prestando servicio, convirtiéndose en un ejemplo de innovación, utilidad y sostenibilidad.

Papel decisivo

Junto a Alberto de Palacio destacó la figura de Santos López de Letona, empresario clave para hacer realidad el proyecto. Gracias a su prestigio y capacidad para reunir apoyos, consiguió atraer a un grupo de industriales y financieros que aportaron el capital necesario para afrontar una iniciativa tan innovadora como arriesgada.

Como principal impulsor financiero e inversor, desempeñó un papel decisivo en la creación de la sociedad promotora y en la viabilidad económica de la obra.

El Puente Bizkaia fue una estructura pionera para su tiempo. El Transbordador de Vizcaya

López de Letona fue fundamental para superar los momentos más difíciles de la construcción. Cuando surgieron desacuerdos por los retrasos y el aumento de los costes, que llegaron a duplicar el presupuesto inicial, actuó como mediador entre Alberto de Palacio y el ingeniero francés Ferdinand Arnodin, encargado de la ejecución técnica del proyecto.

Gracias a su intervención evitó que Arnodin abandonara el proyecto y, en definitiva, permitió culminar tan magna obra.