Así es la Euskal Encounter, el festival tecnológico que nunca duerme

El BEC reúne a miles de personas en un encuentro que «humaniza la comunidad digital que existe en la red»

La Euskal Encounter nunca duerme. Durante cuatro días, el recinto vizcaino permanece abierto las 24 horas y el mayor pico de actividad se concentra entre las siete de la tarde y las cuatro de la madrugada. Entre partidas y competiciones, miles de personas convierten el pabellón en una ciudad digital donde siempre ocurre algo. 

A Bikendi Cebrecos, sin embargo, este año le ha tocado cambiar el teclado por el destornillador. Mientras sus sobrinos disfrutan de su primera edición, él ejerce de técnico improvisado para reparar el ordenador con el que pretenden pasar el fin de semana. “Es el primer año que vienen y han tenido un problema con el equipo. Lo estoy arreglando”, explica. El vizcaino acumula más de quince ediciones y ha sido testigo de la evolución del encuentro. “Ha cambiado mucho, pero sigue siendo un evento multidisciplinar. Puedes disfrutar tanto de actividades digitales como analógicas, como los juegos de mesa. Además, humaniza y visibiliza una comunidad que muchas veces solo existe en la red, afirma.

En definitiva, en el evento no todo gira en torno a los videojuegos. Los foros improvisados de dudas, la colaboración entre aficionados, la propia programación o el desarrollo de proyectos también ocupan buena parte del espacio. 

“Queremos que nuestra hija aprenda a utilizar la tecnología”

La pareja disfruta del encuentro junto a su hija Gaizka Portillo

La tecnología ocupa buena parte de la vida profesional y personal de Borja Blázquez y Mónica Martín. Él lleva 16 años acudiendo a la Euskal Encounter; desde hace seis comparte la experiencia con su mujer y, este año, lo hace por primera vez con su hija. Entre ordenadores y pantallas, la pareja recorre el espacio convencida de que la mejor manera de preparar a la pequeña para el futuro no es alejarla de la tecnología, sino enseñarle a convivir con ella.

“Intentamos darle una educación sin pantallas en su día a día, pero también queremos que aprenda a utilizarla como un activo en su vida”, explica Martín. No es una teoría que se quede en palabras. Ambos son informáticos y han automatizado buena parte de su vivienda, desde la climatización hasta algunos electrodomésticos. “Las ideas hay que ejecutarlas para mejorar la vida de las personas”, resume Blázquez.

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Sin embargo, también tienen claro cuál es el mayor riesgo del mundo digital. “Las redes sociales nos hacen totalmente pasivos y enganchados al entretenimiento. El scroll es puro veneno”, afirman con rotundidad. Por eso entienden el evento como algo más que una reunión. Para ellos es un espacio donde descubrir el lado creativo de la tecnología y transmitir esa curiosidad a su hija. “Le va a tocar convivir con todo esto el día de mañana. Lo más importante que podemos hacer es darle una buena educación”, concluyen.