El conjunto rojiblanco cierra la pretemporada sumando su segunda derrota del verano en una cita en la que funcionó bien como bloque, pero en la que echó de menos más mordiente
El Athletic cerró la pretemporada, la primera de Edin Terzic en el banquillo, sumando su segunda derrota del verano. Lo hizo, por la mínima, ante la Atalanta, un rival que se entiende que debe estar un puntito por encima en lo físico, pues el próximo jueves se juega buena parte de su temporada con la disputa del primer partido del play-off de acceso a la fase de liga de la Conference League, pero que no pareció el caso. El gen competitivo fue lo más destacable de un Athletic que acusó enormemente su falta de pegada, hasta el punto de que no llegó a rematar ni una sola vez ante la portería rival.
Terzic, que no pareció quedar muy satisfecho con el rendimiento que ofrecieron sus futbolistas solo cinco días antes frente al Olympique de Marsella, cambió hasta a seis futbolistas, si bien una de las caras nuevas pudo ser medio obligada, ya que Gorka Guruzeta no viajó a Italia por precaución. Así, de saque, las novedades fueron Unai Simón, al que le han bastado tres entrenamientos grupales para estar preparado y si no sucede nada extraño jugará de titular frente al Sevilla, Jesús Areso, Beñat Gerenabarrena, Iñigo Ruiz de Galarreta, Alex Berenguer y Maroan Sannadi.
La apuesta por dos caras nuevas en la medular modificó también el posicionamiento del equipo. Esta vez no se metió el lateral derecho al medio, como hiciera Rincón en Marsella, y el equipo jugó algo más parecido a un 4-3-3, con el capitán centrando algo su posición para que Areso encontrara espacio por el costado derecho.
Entre Gerenabarrena y Ruiz de Galarreta, que alternaron en momentos puntuales la posición, se encargaron de ofrecer un apoyo constante en la salida del balón y cuando pudieron conectar con Sancet, que fueron varias las ocasiones en la primera mitad, el navarro pudo conducir y generar cierto desequilibrio en la zaga de la Atalanta, si bien en las inmediaciones del área rival al Athletic se le notó algo falto de chispa. De hecho, no llegó a disparar entre los tres palos en toda la primera mitad.
Eso sí, se acercó en tres o cuatro ocasiones, especialmente por la banda derecha, y se diría que buscó el gol con más ganas que los italianos, pero le faltó un trecho para acertar. La oportunidad más clara la dispuso Maroan, que bajó bien con el pecho un balón en el área, pero remató muy alto de primeras. Sancet, en un remate que desvió un rival cerca del área pequeña y un par de balones colgados que no encontraron rematador, fabricó el resto de ocasiones.
Aunque al equipo le faltó claridad ante la meta defendida por Carnesecchi, al menos el Athletic llevó el peso del partido en el primer acto y se defendió con muchísima más contundencia que frente al Olympique. De hecho, en esa primera mitad el único peligro real de la Atalanta llegó en una carrera por el carril de Yuri que Scamacca, incomodado por Yeray, remató muy desviado. Los otros dos acercamientos de la Atalanta, que no inquietaron a Simón, llegaron ambos cerca del descanso, en sendos disparos que no encontraron portería.
Mal regreso
Sin demasiada historia en una primera mitad que dejó varios buenos detalles de Gerenabarrena, tanto con balón como en un par de buenas recuperaciones cerca del área rival, así como un Areso con bastante llegada, el guion del choque cambió por completo en la primera jugada nada más volver de vestuarios.
Falló Paredes en la salida del balón en el centro del campo, la Atalanta armó rápidamente la jugada por el costado derecho de su ataque y Zalewski, tras amagar y recortar en el pico del área a Berenguer, puso el balón junto al palo izquierdo de la portería defendida por Simón. Quedó la sensación, al menos desde fuera, de que pudo haber hecho algo más el guardameta, toda vez que pudo pensar que el disparo no iba entre los tres palos. Tampoco hay que restarle mérito el remate del italiano, que se sacó casi de la nada un potente zurdazo.
El Athletic pareció acusar el golpe de su atropellada reactivación y la Atalanta a punto estuvo de ponerle en mayores aprietos en una jugada en la que Areso no cerró bien su banda y Bernasconi entró por allí como un cohete, pero su centro, que estuvo a punto de rematarlo Zalewski, lo consiguió desviar a tiempo Yuri.
Reaccionaron los de Terzic a esas dos jugadas, aunque les costó. Volvieron a coger el peso del partido y los cambios, especialmente la entrada de Jauregizar y Canales, parecieron reactivar al equipo, aunque como en el primer acto las buenas intenciones se quedaron en nada. Djaló, que tuvo media hora, quiso aportar por banda derecha, pero se quedó a medias.
La acción más clara nació de un cambio de banda de Jauregizar, que encontró a Adama en banda izquierda. Este encaró en el área, conectó con Robert Navarro, pero su centro-chut no encontró ni portería ni a Maroan.
En definitiva, el Athletic, que como bloque funcionó a excepción de un par de jugadas aisladas, se volvió de vació de Bérgamo. Caer, como ya sucedió cinco días atrás frente al Olympique, no importa, ahora bien, hacerlo con esa sensación de que le cuesta un mundo generar peligro ante la portería rival si es algo en lo que tendrá que trabajar Terzic. Quedará la duda de qué habría pasado con el penalti no pitado en el descuento sobre Johaneko, pero no habría sido relevante. Se acabaron los fuegos de artificio, el sábado que viene llega lo verdaderamente importante, la liga.



